Lotes que se manejan como se trabaja.
La majada se organiza por lote y sobre el lote se registra: pesajes, sanidad, movimientos y alimentación. El detalle individual queda para planteles y reproductores, donde sí rinde.
Majadas manejadas por lote sin perder el detalle: señalada, esquila, producción de lana y carne, sanidad y costos, con registro que funciona donde no hay señal.
Producción de lana y de carne, sanidad, reproducción y costos sobre la misma estructura de lotes con la que ya se trabaja.
La majada se organiza por lote y sobre el lote se registra: pesajes, sanidad, movimientos y alimentación. El detalle individual queda para planteles y reproductores, donde sí rinde.
Zafra, animales esquilados, vellones, kilos y rinde por lote. Comparación entre lotes y entre años con datos propios, que es la única forma de saber si algo mejoró.
Encarnerada, ecografía, parición, señalada y destete, con planes sanitarios, tratamientos y tiempos de espera. Los índices de la majada salen de esos registros.
Alimentación, sanidad, esquila y personal imputados al lote. Lana y carne como líneas que se pueden leer por separado en lugar de un resultado único del campo.
La ganadería ovina tiene una particularidad que ningún sistema pensado para bovinos resuelve bien: son muchos animales, de valor unitario bajo, en campos grandes y con poca gente. Registrar animal por animal no es una virtud, es una pérdida de tiempo que además no se sostiene.
Por eso el manejo por lote no es una simplificación sino la forma correcta de trabajar. Lo que importa no es el peso de la oveja 4.312 sino el promedio del lote, su evolución, y si el potrero donde está aguanta la carga.
El registro individual sí tiene sentido en el plantel: los carneros, las borregas de reposición seleccionadas, los animales con genealogía. Ahí el dato de a uno vale, porque de ahí sale la mejora del resto de la majada.
ProCampo.ar trabaja con las dos escalas a la vez. Se carga sobre el lote y el sistema lo aplica a los animales que lo integran; y cuando un animal necesita seguimiento propio, tiene su ficha completa sin que haya que sacarlo de ningún lado.

La zafra de esquila concentra en pocos días la información más valiosa del ciclo. Cuántos animales se esquilaron, cuántos vellones salieron, cuántos kilos, con qué rinde, y de qué lote vino cada cosa.
Ese dato tiene un uso inmediato en la comercialización, pero tiene otro más importante a mediano plazo: es la forma de saber si el manejo del año funcionó. Un lote que rindió menos que el año anterior en el mismo potrero está diciendo algo sobre la pastura, sobre la carga o sobre la sanidad, y lo está diciendo con números.
El problema es que la esquila se hace a las corridas, con comparsa contratada y plazos ajustados, y el registro suele quedar en una planilla del galpón que se archiva y no se vuelve a mirar. Comparar contra el año anterior se vuelve una tarea de arqueología.
Registrar la esquila por lote y por zafra dentro del mismo sistema donde están los pesajes, la sanidad y los movimientos convierte esa planilla en una serie. Y una serie sí permite decidir.
Lo mismo vale para el acondicionamiento de la lana: llevar registrado por lote lo que se hizo y cómo se clasificó es la base para trabajar con programas de calidad y para sostener una relación comercial con argumentos.
Pesajes, sanidad, esquila, señalada y movimientos por lote, desde el celular y sin depender de la señal del puesto.
La cola local guarda todo lo cargado y lo sube cuando hay cobertura, controlando duplicados entre dispositivos y personas.
Señalada, rinde de esquila, ganancia y costos por lote, con la serie completa disponible en lugar de planillas sueltas.
El porcentaje de señalada es el número que resume el año reproductivo de una majada, y suele calcularse tarde y a ojo. Se cuentan los corderos señalados, se los divide por las ovejas encarneradas que uno recuerda, y sale un porcentaje que sirve para conversar pero no para corregir nada.
El problema es que ese número llega cuando ya no se puede hacer nada. Entre el entore y la señalada pasan varios meses, y en el medio hubo decisiones —carga, suplementación, sanidad, manejo de la parición— que explican el resultado y que nadie puede reconstruir después.
Con las fechas de entore, los diagnósticos de preñez y la parición registrados por lote, el porcentaje deja de ser una estimación de fin de ciclo y pasa a ser un seguimiento. Se ve qué majada quedó mejor servida, dónde hubo más pérdida entre preñez y señalada, y si el problema estuvo en la concepción o en la supervivencia del cordero.
Son dos cosas distintas y se corrigen de manera distinta. Un porcentaje bajo por falla de concepción se ataca en el entore siguiente; uno bajo por mortandad de corderos se ataca en la parición. Sin registro, las dos se ven iguales.
Durante décadas el manejo antiparasitario ovino se hizo por calendario: se dosificaba en fechas fijas, con el producto de siempre. Ese esquema dejó de funcionar, y no por descuido de nadie: la dosificación sistemática sin control es exactamente lo que selecciona poblaciones resistentes.
Hoy el criterio es otro. Se dosifica cuando hace falta, con el principio activo que corresponde, y se controla si funcionó. Eso exige saber qué se aplicó a cada lote, cuándo, con qué producto y qué resultado dio el análisis posterior. Es más información que antes, y sin registro no se sostiene.
El costo de no llevarlo es alto y silencioso: se sigue gastando en un producto que ya no actúa, los corderos no ganan lo que deberían, y el diagnóstico llega cuando la pérdida ya ocurrió.
Registrar los tratamientos por lote, con producto y fecha, permite ver la rotación real de principios activos a lo largo de los años y detectar cuándo un producto empezó a rendir menos. Es el mismo trabajo que ya se hace, anotado de manera que después sirva. Sobre el calendario sanitario general, en nuestros recursos hay guías de las campañas obligatorias.
Guías relacionadas: la campaña de vacunación antiaftosa · el documento de tránsito electrónico.
Sí, y es lo habitual en majada. Los pesajes, tratamientos, movimientos y eventos se registran sobre el lote, y quedan reflejados en los animales que lo integran. El manejo individual queda disponible para los planteles y los reproductores, donde sí conviene el detalle.
Sí. La esquila se registra por lote y por zafra: cantidad de animales, vellones, kilos obtenidos y observaciones. Eso permite comparar rindes entre lotes y entre años sobre datos propios y no sobre una impresión general.
Se registran las pariciones, la señalada y el destete por lote, y con eso se obtienen los índices de la majada. El porcentaje de señalada es el indicador que más dice de un ciclo, y depende enteramente de que esos tres momentos hayan quedado anotados.
Sí. El manejo por lote está pensado justamente para escalas donde el registro individual no es práctico, y Modo Campo resuelve el problema de la señal: se registra en el puesto o en el corral sin conexión y sincroniza al volver.
Sí. Planes sanitarios, campañas, tratamientos con sus tiempos de espera y observaciones se registran por lote o por animal, con historial consultable y alertas por lo que está pendiente.
Sí. Altas, bajas y movimientos actualizan las existencias por categoría en el momento en que se cargan, de modo que la información esté disponible cuando haya que declararla, sin reconstruirla de memoria.
Sí, y en ovinos es lo recomendable. Se carga sobre el lote y el sistema lo aplica a los animales que lo integran. El registro individual queda para el plantel —carneros, borregas de reposición, animales con genealogía— donde el dato de a uno sí tiene valor.
Sí. Se registra la zafra por lote con el peso de vellón, y los datos de laboratorio como micronaje y rinde al lavado cuando están disponibles. Con eso la comparación entre lotes y entre años deja de depender de la memoria.
Sí. El manejo por lote está pensado justamente para esa escala: se opera sobre grupos y no sobre individuos, y las pantallas de consulta filtran por especie, lote y potrero para no tener que recorrer listas largas.
Rodeos de cría, recría e invernada: ficha por caravana, pesajes, reproducción, sanidad y costos por lote.
Haras y caballerizas: identidad y reseña, genealogía, sanidad con vencimientos, documentos y propiedad.
Registro sin conexión en la manga, el potrero o el puesto, con sincronización controlada al volver.
Señalada, esquila, sanidad y existencias registradas donde ocurren, aunque no haya señal.