Identidad y reseña.
Nombre, fecha de nacimiento, pelaje, marcas y particularidades, microchip y número de registro. La descripción que identifica al ejemplar, escrita una vez y disponible siempre.
Haras, caballerizas y criadores con la identidad de cada ejemplar ordenada: genealogía, sanidad, análisis, documentos y propiedad en una ficha que acompaña al animal toda su vida.
Lo que en un haras suele estar repartido entre carpetas, cuadernos y el teléfono del veterinario, en una sola ficha por ejemplar.
Nombre, fecha de nacimiento, pelaje, marcas y particularidades, microchip y número de registro. La descripción que identifica al ejemplar, escrita una vez y disponible siempre.
Padre, madre y ascendencia recorrible, y del otro lado todos los productos de una yegua o de un padrillo. La línea se lee completa sin abrir un árbol en papel.
Vacunas, desparasitaciones, análisis, tratamientos y atenciones veterinarias, cada uno con su fecha y su vigencia, y aviso cuando algo está por vencer.
Certificados, resultados de laboratorio, radiografías y comprobantes adjuntos a la ficha. Titularidad con su historial de transferencias y movimientos con su respaldo.
En equinos, la información no es un accesorio de la producción: es una parte del valor del ejemplar. Un caballo sin su genealogía documentada, sin su historial sanitario y sin sus certificados vale menos que el mismo caballo con todo eso en orden. Y la diferencia no se recupera después, porque un registro que no se llevó no se puede rehacer.
El problema típico de un haras no es la falta de información sino su dispersión. La reseña está en el certificado de la asociación, el pedigree en un árbol impreso, las vacunas en la libreta sanitaria, los análisis en un correo del laboratorio, las radiografías en un pendrive, y la fecha exacta del último servicio en la memoria del capataz.
Cuando llega el momento en que esa información importa —una venta, una exportación, una inspección, un traslado, un reclamo— hay que salir a juntarla. Y lo que no aparece, sencillamente no existe.
Una ficha por ejemplar, con todo adjunto y todo fechado, resuelve el problema antes de que se presente. No porque genere información nueva, sino porque la que ya se produce deja de perderse.

Mover un equino en Argentina no depende solo de tener el transporte. Depende de que la situación sanitaria del ejemplar esté en regla y documentada, y varios de esos requisitos tienen vigencia acotada.
El caso más conocido es el análisis de anemia infecciosa equina, que el SENASA exige con resultado negativo y dentro de un plazo de validez para autorizar movimientos. También hay requisitos de vacunación que el organismo actualiza según la situación epidemiológica del momento, como ocurrió con la encefalomielitis equina.
El detalle importante es operativo: estos requisitos vencen. Un análisis negativo de hace ocho meses puede no servir, y eso se descubre habitualmente el día anterior al traslado, cuando ya no hay margen para repetirlo y esperar el resultado.
ProCampo.ar registra cada análisis y cada vacuna con su fecha y su vigencia, y avisa antes del vencimiento. No reemplaza al veterinario ni al trámite, pero evita el problema más caro de todos, que es enterarse tarde.
Los requisitos sanitarios para el movimiento de equinos los fija el SENASA y cambian según la situación epidemiológica. Confirmá siempre las condiciones vigentes en los canales oficiales del organismo antes de programar un traslado.
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Reseña, microchip, marcas, genealogía y documentos. Después solo se agregan eventos: no hay que volver a describir al animal.
Sanidad, movimientos, atenciones, notas, fotos y audio desde el celular, con o sin señal. La sincronización controla duplicados entre dispositivos.
Antes de una venta, de un traslado o de una inspección, la información ya está reunida y fechada en la ficha del ejemplar.
El costo de un equino se subestima casi siempre, porque se paga de a poco y en rubros separados. La ración, el herrado cada seis u ocho semanas, la desparasitación, las vacunas, los análisis, el veterinario cuando hace falta y el tiempo de quien lo trabaja. Sumado a lo largo de un año, el número sorprende a mucha gente que conoce bien sus caballos.
A diferencia del rodeo comercial, en equinos el costo por animal individual sí tiene sentido y sí se puede seguir. Son pocos ejemplares, cada uno con su propio plan de trabajo, y las diferencias entre uno y otro son grandes: un padrillo en servicio, una yegua con cría al pie y un caballo en doma no tienen nada que ver entre sí en lo que consumen.
Tener ese costo por ejemplar cambia decisiones concretas. Cuánto cobrar por una pensión sin perder plata. Si conviene mandar un caballo a doma afuera o hacerla en casa. Qué precio de venta cubre efectivamente lo invertido en el animal hasta hoy.
El registro es el mismo que se lleva por otras razones, pero atribuido al ejemplar en vez de al mes. La ficha del caballo termina mostrando, además de su sanidad y su genealogía, lo que costó llegar hasta acá.
En un haras la información sanitaria y genealógica está más o menos contemplada. Lo que casi nunca se registra es el trabajo: cuándo empezó la doma de cada animal, qué se hizo en cada etapa, cómo respondió, en qué eventos participó y con qué resultado.
Ese historial es el que sostiene el valor de un caballo domado o de competencia, y es también el más frágil, porque vive en la memoria del capataz o del domador. Cuando esa persona no está, la información se fue con ella.
Registrar la progresión de cada ejemplar —etapas, jinetes, observaciones, fechas— cuesta poco si se hace en el momento y es imposible de reponer después. En la práctica alcanza con anotar en el celular al terminar la sesión, incluso sin señal, y que quede asociado a la ficha del animal.
El resultado es que un caballo llega a la venta con su historia completa: cómo fue criado, cómo fue domado, qué sanidad tuvo y de quién es hijo. Eso es lo que un comprador informado pregunta, y responderlo con registro en lugar de con memoria cambia la conversación.
Sí. Cada ejemplar tiene su ficha con nombre, reseña, marcas y microchip, y su genealogía se recorre en ambos sentidos: se puede ver la ascendencia de un ejemplar y también todos sus productos. Los certificados de la asociación de raza se adjuntan a la ficha.
Sí. Cada evento sanitario se registra con su fecha y, cuando corresponde, con su vigencia. La plataforma avisa cuando un ejemplar tiene un requisito por vencer, que es el momento útil para enterarse y no la víspera de un traslado.
Cada salida y entrada queda registrada con fecha, origen, destino y motivo, y se le pueden adjuntar los documentos que la respaldan. El historial de movimientos de un ejemplar se consulta desde su propia ficha.
Sí. La titularidad es un dato de la ficha y admite cambios con su fecha, de modo que el historial de propiedad queda registrado. Es habitual en establecimientos que tienen ejemplares propios y en pensión.
Sí. Fotos, certificados, resultados de análisis, radiografías y cualquier documento se adjuntan a la ficha del ejemplar y quedan disponibles para el equipo con permiso de acceso.
Sí. Modo Campo permite registrar sanidad, movimientos, notas, fotos, audio y ubicación sin conexión, y sincroniza cuando el dispositivo vuelve a tener cobertura.
Para los dos. La ficha del ejemplar es la misma; lo que cambia es qué se registra en ella. Un haras usa más la genealogía, los servicios y los certificados; un establecimiento con caballos de trabajo usa más la sanidad, el herrado y los movimientos.
Sí. Los documentos se adjuntan a la ficha del ejemplar con su fecha, así que dejan de estar repartidos entre un correo, un pendrive y una carpeta. Cuando hace falta presentarlos —una venta, un traslado, una inspección— están todos en el mismo lugar.
El árbol se arma con los vínculos cargados, así que la profundidad depende de cuántas generaciones estén registradas. La vista muestra hasta tres niveles de una vez y desde cualquier ejemplar se sigue subiendo mientras haya datos.
Rodeos de cría, recría e invernada: ficha por caravana, pesajes, reproducción, sanidad y costos por lote.
Majadas manejadas por lote: señalada, esquila, producción de lana y carne, sanidad y existencias.
Registro sin conexión en la manga, el potrero o el puesto, con sincronización controlada al volver.
Identidad, genealogía, sanidad y documentos en una sola ficha, desde el celular.