1. Para qué sirve reconocerlos
La mayoría de las vacas paren solas y sin ayuda. El problema es la minoría, y esa minoría se resuelve o no según cuán temprano se detecte.
Reconocer los signos previos permite dos cosas concretas: estar mirando el animal correcto en lugar de recorrer todo el rodeo por igual, y notar a tiempo cuando algo se está desviando. En un parto complicado, las horas cuentan.
Esta guía describe qué observar. No es una guía de asistencia al parto: cuándo y cómo intervenir es materia del veterinario, y hacerlo mal o tarde empeora las cosas. Lo que sigue sirve para saber qué mirar y cuándo llamar.
2. Con semanas de anticipación
Los primeros cambios son graduales y fáciles de pasar por alto si no se los busca.
La ubre se desarrolla. Empieza a llenarse en las últimas semanas, de manera progresiva. Es el cambio más visible a distancia y el que primero indica que la fecha se acerca.
El abdomen se agranda y cae. El ternero se acomoda y el perfil del animal cambia de forma perceptible.
La vulva se agranda y se afloja. Es un cambio progresivo que se acentúa en los últimos días.
Ninguno de estos permite predecir el día. Sí permiten separar el lote de las próximas a parir del resto, que es exactamente lo que hace manejable la parición: en vez de vigilar doscientas vacas durante dos meses, se vigilan treinta durante dos semanas. Para armar ese lote hace falta la fecha probable de cada animal, que sale del diagnóstico: cómo se calculan las fechas del ciclo.
3. Con días y con horas
Acá los signos se vuelven específicos y sirven para saber en quién concentrar la atención esta noche.
Los ligamentos de la grupa se aflojan. A ambos lados de la base de la cola se forman hundimientos marcados, porque la pelvis se relaja para el parto. Es uno de los signos más confiables de las últimas horas y se aprecia bien a simple vista.
La ubre se pone tensa y aparecen los pezones llenos. A veces con goteo de calostro.
Aparece descarga de mucus. Un flujo claro y filante por la vulva.
Cambia el comportamiento. El animal se aparta del rodeo, busca un lugar tranquilo, se muestra inquieto, se echa y se levanta repetidas veces, mira hacia el flanco. Este conjunto es de las señales más útiles porque se nota desde lejos, sin necesidad de tocar nada.
Cuando aparecen varios de estos juntos —sobre todo el aflojamiento de la grupa más el aislamiento y la inquietud— el parto está cerca.
4. Cómo se desarrolla un parto normal
Saber qué es normal es lo que permite reconocer lo que no lo es. El parto tiene tres etapas.
Preparación. Contracciones aún no visibles, inquietud, aislamiento, aparición del mucus. Es la etapa más larga y la que más varía entre animales.
Expulsión del ternero. Empieza cuando se rompe la bolsa y se ven las manos y el hocico del ternero. Con las contracciones visibles y el esfuerzo activo, en un parto normal esta etapa avanza de manera continua y se resuelve en un lapso relativamente breve, más prolongado en vaquillonas de primera cría que en vacas hechas.
Expulsión de la placenta. Ocurre después del nacimiento, dentro de unas horas.
La presentación normal es con las dos manos hacia adelante y la cabeza apoyada entre ellas, como si el ternero se estuviera zambullendo. Cualquier otra cosa que asome —una sola pata, la cola, la cabeza sin las manos— corresponde consultar sin esperar.
5. Cuándo llamar al veterinario
Estas son las situaciones en las que el criterio no es esperar a ver:
El animal puja con fuerza y no progresa. Si hay esfuerzo activo sostenido y no avanza nada, algo está trabando.
Se ve algo que no es la presentación normal. Una sola pata, la cola primero, la cabeza sin las manos, las patas al revés.
Se rompió la bolsa y pasó tiempo sin que aparezca el ternero.
El animal deja de pujar antes de terminar, o se muestra agotado.
La placenta no se expulsa dentro del plazo esperable.
Cualquier sangrado abundante o un estado general que se deteriora.
Una precaución que vale más que toda la lista: en un parto que se complica, intervenir sin experiencia suele agravar el cuadro. Los plazos concretos de cada situación y la conducta a seguir los define el veterinario del establecimiento, idealmente acordados antes de la parición y no en el momento.
6. Qué anotar del parto
La parición es un momento de mucho trabajo y poca ganas de anotar. Cuatro datos alcanzan, y los cuatro sirven después.
La fecha real. Comparada con la estimada, dice qué tan bien viene funcionando la proyección en tu rodeo. Y es el punto de partida del ciclo siguiente: de ahí se cuentan los días de posparto con que la vaca va a llegar al próximo servicio.
Si hubo asistencia. Una vaca que necesitó ayuda en un parto es información para el año próximo, y si se repite en varias hijas de un mismo padre, es información sobre la genética.
El resultado. Ternero vivo, muerto, o pérdida de la madre. Es lo que convierte el porcentaje de parición en porcentaje de destete, que es el que cuenta lo que se vende.
La identificación del ternero. Con su madre asociada. Es lo que hace posible cualquier análisis posterior de desempeño por vaca.
Ninguno de los cuatro se puede reconstruir en abril mirando el rodeo. O se anotan cuando ocurren, o no existen.
7. Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los signos de que una vaca está por parir?
Con semanas de anticipación: desarrollo de la ubre, agrandamiento y caída del abdomen y aflojamiento de la vulva. Con días u horas: aflojamiento de los ligamentos a los lados de la base de la cola, ubre tensa con pezones llenos, descarga de mucus, y cambios de comportamiento como apartarse del rodeo, inquietud y echarse y levantarse repetidamente.
¿Cuál es el signo más confiable de que el parto es inminente?
El aflojamiento de los ligamentos de la grupa, que forma hundimientos marcados a ambos lados de la base de la cola porque la pelvis se relaja. Combinado con el aislamiento del rodeo y la inquietud, indica que el parto está próximo.
¿Cuáles son las etapas del parto?
Preparación, con contracciones aún no visibles, inquietud y aparición de mucus; expulsión del ternero, que comienza al romperse la bolsa y ver las manos y el hocico; y expulsión de la placenta, que ocurre dentro de unas horas posteriores al nacimiento.
¿Cuál es la presentación normal del ternero?
Con las dos manos hacia adelante y la cabeza apoyada entre ellas. Cualquier otra presentación visible, como una sola pata, la cola primero o la cabeza sin las manos, requiere consultar al veterinario sin esperar.
¿Cuándo hay que llamar al veterinario durante un parto?
Cuando el animal puja con fuerza sostenida sin progresar, cuando se observa una presentación anormal, cuando se rompió la bolsa y transcurrió tiempo sin que aparezca el ternero, cuando la vaca deja de pujar antes de terminar o se muestra agotada, cuando la placenta no se expulsa en el plazo esperable, o ante sangrado abundante o deterioro del estado general.
¿Conviene intervenir en un parto complicado?
Intervenir sin experiencia suele agravar el cuadro. Los plazos concretos de cada situación y la conducta a seguir los define el veterinario del establecimiento, y conviene acordarlos antes de la parición y no en el momento.
¿Qué conviene registrar de cada parto?
La fecha real, que permite comparar con la estimada y contar los días de posparto hacia el servicio siguiente; si hubo asistencia, dato útil para el año próximo y para evaluar genética; el resultado, es decir si el ternero nació vivo; y la identificación del ternero asociada a su madre.
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