1. Tres formas de vender, no una
"Remate" se usa como si fuera una sola cosa y en realidad hay tres caminos, con implicancias bien distintas para el animal y para el bolsillo.
| Modalidad | Dónde está el animal | Cómo se cierra |
|---|---|---|
| Remate feria | Viaja al predio de la feria | Subasta presencial por lotes |
| Remate televisado | Queda en el campo | Subasta a distancia, por video |
| Venta directa | Va del campo al destino | Negociación privada con el comprador |
La diferencia más importante está en la segunda columna. En el remate televisado el animal no se mueve hasta que está vendido: no hay viaje previo, ni desbaste por transporte, ni estadía en corrales ajenos. En la feria, sí.
Eso cambia la cuenta, y explica por qué el televisado se impuso para lotes grandes y para hacienda que está lejos.
2. Cómo se desarrolla
El esquema es parecido en las dos modalidades de subasta.
Antes. El consignatario arma la cartelera: qué lotes se ofrecen, de qué categoría, cuántas cabezas y qué peso aproximado. Esa información se difunde con anticipación para que los compradores lleguen sabiendo qué hay.
La clasificación. La hacienda se agrupa en lotes lo más parejos posible. Acá se define buena parte del resultado: un lote uniforme en peso y terminación se vende mejor que uno desparejo, aunque el promedio sea el mismo.
La subasta. El martillero abre en un valor y los compradores ofertan. Se vende al mejor postor. En el televisado, los compradores participan a distancia viendo el video del lote.
La pesada. Suele hacerse después del cierre, y es donde se define el monto final: el precio se pactó por kilo, así que los kilos que marque la balanza son el otro factor. Con qué desbaste se pesa es algo que se acuerda de antemano.
La liquidación. El consignatario cobra, descuenta y transfiere el neto: cómo cobra un consignatario.
3. Qué se descuenta
Entre el precio del martillo y lo que llega a tu cuenta hay una cadena que conviene tener presente antes de elegir modalidad.
La comisión del consignatario, un porcentaje sobre la venta. Los gastos de feria o de mercado, cuando el animal pasa por un predio. El flete, que en la feria se paga sí o sí y en el televisado solo va del campo al destino final. Impuestos y retenciones aplicables. Y un costo que no aparece en ninguna factura: el desbaste, los kilos que el animal pierde en el viaje y la espera.
Ese último merece atención porque es invisible y es real. Un desbaste de entre 2% y 5% sobre un lote grande son varios animales de peso que se evaporan entre el campo y la balanza. La cuenta está en peso y rendimiento del novillo.
De ahí que la comparación honesta entre modalidades no sea por precio de pizarra sino por neto por animal después de todo. Una feria que remató mejor puede dejar menos que un televisado que remató algo por debajo.
4. Cuándo conviene cada una
No hay una modalidad mejor. Hay una que encaja mejor con cada situación.
El remate feria suele funcionar bien con lotes chicos o desparejos, que se acomodan mejor cuando el consignatario puede rearmarlos junto con hacienda de otros; y cuando el predio está cerca, de modo que el flete y el desbaste no se comen la diferencia.
El remate televisado conviene con lotes grandes y parejos, y sobre todo con hacienda lejos del predio de feria: el animal se queda en el campo hasta que está vendido, y el único viaje es el que lleva al destino final.
La venta directa tiene sentido cuando ya existe una relación con un comprador que conoce tu hacienda y la busca. Se ahorra la comisión de la subasta, pero se pierden dos cosas: la competencia entre oferentes, que es lo que empuja el precio hacia arriba, y en muchos casos la cobertura del riesgo de cobranza que da operar con un consignatario.
Un criterio que vale para las tres: lo que más mueve el precio es la uniformidad del lote, y eso no depende de la modalidad sino del manejo previo. Un lote parejo se vende bien en cualquiera de las tres.
5. Qué resolver antes de anotarse
Un remate tiene fecha, y esa fecha no espera a que consigas los papeles.
La documentación completa, porque sin ella el animal no se mueve ni se vende. La identificación en regla, según lo que exija la normativa vigente. Las categorías bien determinadas, porque el lote se ofrece por categoría y una mal declarada se remata en el renglón equivocado.
Y los pesos propios. Este es el que más se saltea y el que más cambia la posición: si sabés cuánto pesa tu lote antes de que lo pese otro, podés verificar la liquidación en lugar de simplemente aceptarla.
Nada de esto se puede improvisar en la semana previa. La lista completa está en qué hay que tener listo para vender hacienda.
6. Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona un remate de hacienda?
El consignatario difunde con anticipación una cartelera con los lotes ofrecidos, la hacienda se agrupa en lotes lo más parejos posible, el martillero abre la subasta y los compradores ofertan hasta que se vende al mejor postor. Luego se pesa y el consignatario liquida, descontando comisión y gastos.
¿Qué diferencia hay entre remate feria y remate televisado?
En el remate feria la hacienda viaja al predio y se subasta de forma presencial. En el televisado el animal permanece en el campo y los compradores ofertan a distancia viendo un video del lote, de modo que no hay viaje previo, ni desbaste por ese transporte, ni estadía en corrales ajenos.
¿Qué gastos se descuentan en un remate?
La comisión del consignatario, los gastos de feria o de mercado cuando el animal pasa por un predio, el flete, y los impuestos y retenciones aplicables. A eso se suma un costo que no figura en ninguna factura: el desbaste, es decir los kilos que el animal pierde en el viaje y la espera.
¿Cuándo conviene el remate televisado?
Con lotes grandes y parejos, y especialmente con hacienda alejada del predio de feria, porque el animal permanece en el campo hasta quedar vendido y el único traslado es el que lo lleva al destino final, lo que reduce flete y desbaste.
¿Conviene la venta directa en lugar del remate?
Tiene sentido cuando ya existe una relación con un comprador que conoce y busca esa hacienda. Se ahorra la comisión de la subasta, pero se pierde la competencia entre oferentes, que es lo que empuja el precio hacia arriba, y en muchos casos la cobertura del riesgo de cobranza que da operar con un consignatario.
¿Qué es lo que más influye en el precio obtenido?
La uniformidad del lote. Un conjunto parejo en peso y terminación se vende mejor que uno desparejo con el mismo peso promedio, porque este último tiende a valorarse según su peor animal. Eso no depende de la modalidad elegida sino del manejo previo.
¿Qué hay que tener resuelto antes de anotarse a un remate?
La documentación de tránsito y la inscripción del establecimiento, la identificación individual de los animales según la normativa vigente, las categorías correctamente determinadas y, preferentemente, los pesos propios del lote, que permiten verificar la liquidación en lugar de solo aceptarla.
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